La Creatividad: Un Eje Central para las Profesiones STEM y el Panorama Laboral del Mañana

En la actualidad, la creatividad se ha posicionado como la habilidad blanda primordial, adquiriendo una relevancia creciente en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Un estudio reciente de la Universidad de South Australia destaca que la creatividad es una «competencia esencial del siglo XXI». Esta capacidad ha escalado posiciones en las listas de habilidades más demandadas en el mercado laboral, evidenciando su papel crucial para la empleabilidad. Ya a principios de 2020, antes de la pandemia, el Foro Económico Mundial subrayaba que la creatividad es tan crítica como la inteligencia artificial para el desarrollo de los trabajos del futuro.

De hecho, en la clasificación de LinkedIn sobre las habilidades blandas más solicitadas por reclutadores y empresas, la creatividad ha mantenido el primer puesto en 2019 y 2020, superando a la persuasión, la colaboración, la adaptabilidad y la inteligencia emocional. Cada vez más, las organizaciones evitan a los empleados que obstaculizan la innovación. Se tiende a descartar a aquellos que no están dispuestos a proponer ideas, para evitar su implementación, lo cual es contrario a la mentalidad de start-up. La creatividad no se asocia con quienes se limitan a cumplir lo mínimo necesario para no ser reprendidos.

La Forja de un Perfil Exitoso a Través de la Creatividad

Al fomentar la creatividad, las empresas atraen a profesionales flexibles, dispuestos a adaptarse y a examinar los retos desde múltiples perspectivas. Estos individuos son curiosos, constantemente en busca de ideas innovadoras para explorar y combinar; son humildes, capaces de reconocer que una buena idea propia puede inspirar una mejor idea en otra persona; van más allá de lo esperado y son estratégicos, comprendiendo el impacto de cada decisión en el proyecto global o en la ejecución final de la idea.

La clasificación de LinkedIn explica que «las organizaciones requieren individuos que puedan abordar de manera creativa los problemas y las tareas en todos los ámbitos empresariales, desde la ingeniería de software hasta los recursos humanos. Es aconsejable concentrarse en perfeccionar la capacidad de presentar nuevas ideas». La creatividad se enmarca dentro de las soft skills, junto con el pensamiento crítico, la colaboración o la negociación, y se considera una habilidad porque puede ser desarrollada. Sin embargo, se desvanece cuando el aprendizaje se basa únicamente en la memorización y la estandarización. Las personas creativas anhelan libertad y se sienten limitadas por procedimientos rígidos.

La Fusión de STEM, Arte y Pensamiento Creativo

El estudio de la Universidad de South Australia, lejos de ser insólito, concluye que las carreras STEM (ciencias, ingeniería, tecnología y matemáticas), a pesar de ser altamente demandadas y presentar barreras de acceso, exigen el mismo tipo de pensamiento creativo que las artes, disciplinas que aparentemente tienen requisitos académicos menos estrictos. La investigación destaca que, hasta ahora, se desconocía si la creatividad en STEM era idéntica a la creatividad en otras disciplinas, o si poseía alguna singularidad. La conclusión es que la creatividad es de naturaleza general; es una competencia multifacética que implica actitudes, disposición, habilidades y conocimientos similares, todos ellos transferibles de una situación a otra. Por lo tanto, tanto en el arte, las matemáticas o la ingeniería, se comparten la apertura a nuevas ideas, el pensamiento divergente y un sentido de flexibilidad. El ingeniero que diseña un circuito eléctrico para una torre y descubre que interfiere con las tuberías de agua, también debe emplear la creatividad para solucionar el inconveniente.

Los investigadores identificaron diferencias mínimas entre los estudiantes de arte y los de disciplinas STEM. Esto tiene una implicación significativa en la formación de profesionales para puestos futuros. Es probable que, a partir de ahora, se integren con mayor confianza niveles elevados de creatividad en los planes de estudio, tanto en carreras STEM como en artes. Además, la creatividad potencia otras habilidades, como la resolución de problemas. Debemos utilizarla para concebir nuevas formas de definir y solucionar desafíos. Contratar a personas con mentalidad disruptiva es una tarea compleja en aquellas organizaciones que priorizan la actitud conservadora y temen excesivamente el error. Por ello, es beneficioso recompensar la innovación y la experimentación, y nunca penalizar el fracaso, ya que esto desmotiva a los equipos a seguir intentándolo.

Los autores del estudio australiano argumentan que «para preparar a la próxima generación para el futuro, necesitamos comprender las brechas en el mercado: las habilidades humanas que las computadoras, la inteligencia artificial y la automatización no pueden lograr. Aquí es donde la creatividad cobra especial relevancia».

Esta habilidad, además, surge de la divergencia, de percibir de forma diferente aquello que todo el mundo ha observado. Sin embargo, esta diferenciación no siempre es bien vista, y no solo por parte de los superiores, sino también por los colegas. En muchas organizaciones no se invierten los recursos necesarios para que surja, ni se valora en los equipos. La creatividad también nos diferencia de las máquinas y los robots. Es, por lo tanto, una habilidad que puede brindar gran seguridad a quienes se sienten inquietos o temerosos ante la posibilidad de que una máquina les quite su empleo. Un ser humano es capaz de analizar los problemas desde una variedad de ángulos, de una manera no lineal, y la creatividad puede ser el componente fundamental del «cómo» en la resolución de problemas.

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