Evitar Ser un ‘Paupernnial’: Estrategias de Formación y Empleabilidad para el Futuro Laboral
Hasta hace no mucho, tener un empleo era sinónimo de estabilidad: garantiza una comida caliente y poder pagar las facturas esenciales. Sin embargo, en los últimos años ha aumentado el número de personas que, pese a estar empleadas, viven por debajo del umbral de la pobreza. Esta nueva generación de trabajadores precarios, conocidos como paupernnials, engloba a muchos que han superado la educación secundaria o tienen estudios superiores. “Son personas que han hecho lo que se espera de ellas, que están preparadas para acceder a un empleo estándar, pero no lo consiguen”, señala la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN). En su informe de julio, EAPN destaca que cerca de 100.000 personas en España viven en situación de pobreza severa pese a tener trabajo. De hecho, solo una de cada tres personas adultas en situación de pobreza está en desempleo. El 30,3% de quienes padecen pobreza severa están ocupados, el 8,2% son jubilados y el 28,6% se encuentra inactivo.
Este pasado octubre, Cáritas advertía de que 7,8 millones de personas sufren una grave inestabilidad laboral y que casi la mitad de los trabajadores tiene un contrato a tiempo parcial no deseado. Uno de los datos más preocupantes es el crecimiento del grupo de los paupernnials, personas con empleo pero en situación de pobreza. Según un estudio de la Fundación Foessa para Cáritas, en España hay casi 2,5 millones de personas que, pese a tener trabajo, viven en condiciones de pobreza.
Elegir Bien la Formación… Es Clave para Evitar la Precariedad
Kabir Sehgal, experto en estrategia empresarial, exbanquero de inversión y antiguo vicepresidente de JP Morgan Chase, proponía esta semana en Harvard Business Review una solución radical para quienes se han equivocado al elegir un camino profesional poco valorado y que les condena a trabajos mal remunerados. Sin rodeos, Sehgal recomienda estudiar al menos dos carreras. Pero no se trata de acumular títulos al azar —como inscribirse en Derecho, Económicas y Filosofía sin más—, sino de elegir cuidadosamente las áreas que permitan construir una carrera con proyección y adaptabilidad.
El auténtico reto está en esa elección. Hoy en día es cada vez más difícil encontrar orientación fiable para tomar decisiones formativas acertadas que garanticen una salida laboral viable y estable.
Una Proyección Laboral Difícil de Trazar y la Necesidad de Versatilidad
Está claro que los empleos mejor remunerados del futuro serán más complejos y multidisciplinares. Los perfiles con alta o muy alta complejidad crecen al doble de velocidad que el resto y reciben entre un 20% y un 40% más de salario. Se trata de ocupaciones híbridas, especializadas y sofisticadas. Esto eleva la dificultad de acceso a estos puestos, lo que representa un reto tanto para los sistemas educativos como para los profesionales en activo que no saben bien qué competencias deberían añadir a su perfil.
Valentín Bote, director de Randstad Research, sostiene que poder trazar una proyección profesional adecuada permitiría “tomar decisiones más acertadas y evitar errores”. Aclara que no es necesario estudiar tres carreras, sino entender que no todo depende del conocimiento técnico: también hacen falta competencias transversales.
Una Trayectoria Profesional Incierta y la Importancia de la Formación Continua
La vida profesional media podría comprender múltiples ocupaciones y más de media docena de empleos. Además, las nuevas generaciones podrían vivir más de 100 años, con carreras laborales de más de cinco décadas. Bote afirma que un joven que se gradúa hoy con 22 años tendrá unos 50 años por delante de trayectoria profesional y deberá formarse constantemente para reinventarse. Por eso, conviene equilibrar el esfuerzo inicial con los aprendizajes posteriores, rentabilizando cada paso. En este contexto, los dobles grados permiten adquirir conocimientos útiles y mejor adaptados a las exigencias del mercado.
Hoy resulta más complejo identificar las profesiones con mayor futuro. Tras la pandemia, muchos sectores han surgido o desaparecido, afectando a la demanda de ciertos perfiles. Esto hace que elegir una profesión sea más incierto que nunca.
Bote subraya que “la verdadera precariedad se produce cuando una persona entra en el mercado laboral, pero queda atrapada en un empleo sin posibilidades de progresar”. La clave está en la versatilidad: quien ha desarrollado una formación variada y sólida dispone de más herramientas para evitar el estancamiento.
María José Martín, directora general de Talent Solutions en ManpowerGroup, también prevé una formación basada en combinaciones: dobles o triples grados, y microtítulos que permitan adaptarse a los cambios constantes del mercado y a la transformación digital. “Lo que se aprende hoy puede quedar obsoleto en muy poco tiempo, por eso cada profesional debe responsabilizarse de su carrera y desarrollar su learnability, es decir, su capacidad de aprender nuevas habilidades para mantenerse empleable a largo plazo”, afirma.
Blasco, por su parte, considera que “los grados tradicionales ya no encajan con los tiempos ni con el mercado laboral actual”. La sostenibilidad profesional depende de la actualización continua. Perfiles como los sanitarios o los ingenieros no están exentos de verse afectados por los avances tecnológicos. El futuro del trabajo pasa por la recualificación constante y el desarrollo de competencias, que son el verdadero pasaporte para cambiar de ocupación o de sector. Según Blasco, “aferrarse a un título único no permite ni siquiera cambiar de país”.
Añade que estamos ante un modelo de “alta rotación de conocimiento”, con formaciones breves centradas en habilidades prácticas. Además, denuncia que el fenómeno paupernnial es consecuencia directa de una congelación salarial crónica. “Desde 2013 apenas han subido los sueldos. Este problema estructural se evidencia en que España no paga a sus profesionales (médicos, ingenieros, enfermeros…) lo mismo que en otros países europeos”.
María José Martín concluye que “una mejor formación garantiza acceso a empleos de mayor calidad y mejor remuneración. Hay que elevar el nivel de cualificación de muchos trabajadores y facilitar que accedan a sueldos más altos. Para eso, deben responsabilizarse de su trayectoria profesional y adquirir los conocimientos necesarios para mantener su empleabilidad con el paso del tiempo”.
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