Inserción Laboral Universitaria en España: Retos y Soluciones para la Empleabilidad
El ingreso de los egresados al mercado laboral continúa siendo uno de los principales desafíos de la educación superior en España. Esto se debe, en gran medida, a que las competencias adquiridas en las universidades no siempre coinciden con las que demandan los empleadores.
Facilitar el acceso de los graduados universitarios al mundo laboral es uno de los grandes retos de la educación superior y también una de sus asignaturas pendientes. Muchos estudiantes que eligen una carrera confían en que, al terminarla, podrán encontrar un empleo. Sin embargo, esto no siempre sucede. En parte, porque las habilidades y conocimientos que se adquieren durante la formación no siempre corresponden a las que los empleadores buscan en los candidatos.
La formación académica, la investigación y la transferencia de conocimiento son los pilares fundamentales de la universidad. Sin embargo, en ese último aspecto, la empleabilidad de los futuros graduados debería tener un mayor peso. En los últimos años, este tema ha cobrado cada vez más importancia, pero ¿es suficiente? ¿Qué avances se han logrado? ¿Qué acciones concretas se han implementado? ¿El perfil del egresado responde actualmente a las demandas del mercado laboral? Según un informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), diversos estudios sobre la inserción laboral de los graduados muestran un alto nivel de satisfacción por parte de los empleadores respecto a los conocimientos teóricos adquiridos. No obstante, se detectan debilidades en las competencias blandas o transversales, como la capacidad para tomar decisiones, analizar, resolver problemas, trabajar de forma autónoma, dominar idiomas o habilidades comunicativas.
En concreto, el contexto laboral actual requiere perfiles que piensen de manera analítica y sean capaces de modelar problemas con datos, para tomar decisiones más informadas en diferentes departamentos de empresas de todos los sectores, en una sociedad donde el capital intelectual es clave, opina Juan Manuel de Lara, responsable del Departamento de Orientación Profesional del IEB.
Más Recursos y Flexibilidad para Mejorar la Empleabilidad
El vicepresidente de la Fundación CYD, Francesc Solé, reconoce que los empresarios valoran, además del conocimiento técnico, tanto el conocimiento general como el específico, y también aprecian habilidades como resolver problemas y las soft skills. Sin embargo, no existe un consenso claro sobre qué capacidades blandas son prioritarias, aunque entre ellas se incluyen la comunicación, creatividad, empatía, organización, gestión del tiempo, trabajo en equipo, liderazgo, autoestima, diligencia, flexibilidad, adaptabilidad, disposición al cambio, formación continua, honestidad, habilidades sociales, sentido común y gran iniciativa.
Lograr que los estudiantes desarrollen estas habilidades “no es sencillo”, señala Solé. Por ello, defiende la necesidad de modificar los modelos de formación y de dotar de más recursos económicos y humanos que respalden estos cambios. Además, admite que “a las universidades, especialmente a las públicas, les resulta difícil resolver deficiencias evidentes, conocidas por sus equipos directivos, debido a las limitaciones en gestión y toma de decisiones”.
Basándose en numerosos informes, el vicepresidente de CYD pide a las universidades “mejorar su capacidad de toma de decisiones y contar con mayor libertad y flexibilidad (con garantías) en aspectos que aportan valor, como el profesorado, los estudiantes, los planes de estudio y su capacidad para responder a las demandas sociales. Hay que confiar en las universidades”, concluye.
Para potenciar la empleabilidad de los graduados, esta fundación sostiene que no solo hay que responsabilizar a las instituciones académicas y a los propios estudiantes, sino que también es imprescindible un compromiso real por parte de los gobiernos y las empresas.
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